Revista Éxito y Pensamientos Success and Thoughts Magazine
Revista Éxito y Pensamientos                                            Success and Thoughts Magazine                                                                     

Lugares de Práctica./ Practicing Places.

Aprender a discernir el simpático del parasimpático es esencial si queremos templar nuestros nervios y vivir una vida lo más relajada y feliz posible.

¿Qué son el sistema parasimpático y simpático?

Conseguir un equilibrio entre el sistema nervioso simpático y el sistema nervioso parasimpático nos garantiza un equilibrio físico, emocional y psíquico.

Tratemos de simplificar algo que es tremendamente complejo. Nuestro Sistema Nervioso (SN) consta de Sistema Nervioso Central (SNC) y el Sistema Nervioso Autónomo (o Neurovegetativo).

Sistema nervioso central

Digamos que es el cuartel general del cuerpo. Lo forma el encéfalo y la médula espinal. Su trabajo es el de gobernar el funcionamiento organizado de nuestros aparatos. El SNC es capaz –a través de receptores- de captar los estímulos externos y transformarlos en impulsos eléctricos para producir respuestas desde el cuerpo a dicho estímulo. Ésta es una explicación muy simplificada, pero por ahora nos vale.

Sistema nervioso autónomo

El sistema nervioso autónomo controla un inmenso abanico de acciones involuntarias de nuestro cuerpo. Ritmo cardiaco, respiración, digestiones, metabolismo, dilatación de pupilas, etc. Todo aquello que nuestro cuerpo hace sin que intervengamos nosotros.

Se subdivide en dos sistemas: el sistema nervioso simpático y el sistema nervioso parasimpático. Cada uno de ellos con tareas muy definidas.

Es muy  interesante destacar que estas acciones involuntarias, cuándo sufrimos ansiedad o estados de ánimo deprimidos, acusan alteraciones. Muchos de nosotros, hemos experimentado que ante un ataque de pánico se nos descompone la digestión e instantáneamente podemos tener una diarrea. O cuando sufrimos una gran pena o preocupación, se nos quita el hambre. Esto ocurre por un desequilibrio entre los dos sistemas en que se divide. ¿Cuáles son? El sistema nervioso simpático y el sistema nervioso parasimpático.

El sistema nervioso simpático

Es el que se encarga de las tareas de alerta. Cuando está activado es el que se encarga de preparar el cuerpo ante dicha alerta: altera la respiración y la vuelve más superficial. Además, acelera el pulso, aumenta el poder muscular, se activa el sistema de sudoración. También acalla la libido, etc. Es el activador de la adrenalina y la noradrenalina hacia el torrente sanguíneo.

El sistema nervioso parasimpático es el que favorece la relajación

Éste es su antagonista. Favorece el descanso y la relajación. Ralentiza la frecuencia respiratoria, permite inspiraciones profundas. También activa la libido, baja el tono muscular, disminuye la frecuencia cardíaca, ayuda al cuerpo a recuperar la energía, etc. Utiliza como neurotransmisor la acetilcolina.

¿Cómo se desequilibran los dos sistemas?

Conocemos bien el estrés. Es la punta del iceberg de esta vida que llevamos. Estamos demasiado presionados constantemente a niveles económico, social y cultural. Debemos ser súper hombres y súper mujeres. Nuestras relaciones interpersonales son complicadas y nos inunda un mar de información. Si a todo esto le sumamos una alimentación pobre en nutrientes de calidad, además del consumo de productos excitantes o que actúan sobre el sistema nervioso central como son las drogas, el alcohol, el café, el tabaco, las bebidas energéticas, etc. Tenemos a un individuo que se desequilibra en todos los niveles.

Vivimos  en constante «modo on». Esto  sin que exista un objetivo que lo justifique. Anhelamos que sea viernes para ponernos en «modo off». Esto sin conseguirlo. Además, podemos decir que el sistema nervioso simpático está siempre funcionando, aunque solamente se debería activar en momentos de peligro vital o situaciones de alerta reales. Llega un estadio del cuerpo en que el sistema nervioso simpático se vuelve incapaz de diferenciar entre la sobre estimulación del cotidiano ir y venir y los verdaderos momentos de alerta.

La ansiedad

Esta alerta sostenida produce que se bloquee la activación del sistema nervioso parasimpático. Que es el que nos pone en «modo off». Al no activarse, no se produce una recuperación. Se altera además, hasta el descanso nocturno. No podemos ni siquiera disfrutar de un sueño que nos dé tregua. Ni por su calidad, ni por su cantidad. Con todo eso, vamos acumulando un gran agotamiento. Eso nos lleva a bajar el ritmo consumiendo productos relajantes o estimulantes. Productos que directamente nos van a perpetuar ese estado de alerta enfermizo. Es decir, no desconectamos nunca. No nos desenchufamos. Situación que nos conduce a estados que a veces que no se sostienen a nivel físico o psicológico. Por supuesto aumentan los trastornos que se producen a consecuencia de un sistema nervioso parasimpático «impedido» y enfermamos. Empiezan a aparecer enfermedades crónicas y se agudizan los trastornos.

Hay que potenciar el sistema nervioso parasimpático

¿Cómo podemos potenciarlo? Desconectar de verdad es la manera de potenciarlo. Desconectar con diversión loca y productos no aconsejables lo activan.

Por eso, para equilibrar nuestra vida, debemos hacer todo aquello que nos ayuda a serenarnos mental y emocionalmente. Cada persona sabe qué le hace sentir sereno y pleno. Todos debemos aceptar la vida tal y como es. Con sus luces y sus sombras y hacer frente de la mejor manera posible y además, mantener controladas a todas las situaciones complejas. No debemos parapetarnos tras las pastillas, las copas o los polvos mágicos. Tampoco anestesiarnos con luces brillantes y ruido de multitud. Lejos de tener en ello soluciones, con ello, nos creamos los problemas.

Mientras el mundo vive la locura, nosotros debemos aportar cordura. Procuremos que nuestro sistema nervioso parasimpático neutralice constantemente al «simpático».

http://www.lineaysalud.com/salud/mente/sistema-nervioso-parasimpatico

Libro de visitas

Todavía no hay comentarios.
Introduce el código.
* Campos obligatorios