Revista Éxito y Pensamientos Success and Thoughts Magazine
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Los Más Emotivos Homenajes a Nuestros Seres  Queridos./  The  Most  Emotive Homages to Our Loved Beings.

Betssy Salazar se siente profundamente agradecida a sus padres por todo su esfuerzo y su dedicación. Hemos recopilado sus tiernas y bellas palabras.

Es difícil empezar a escribir sobre personas que han calado tan hondo en nuestro corazón y de manera tan directa como han hecho nuestros padres. Este pequeño homenaje lo hago porque nunca es tarde para dar gracias, nunca es tarde para pedir disculpas cuando hemos errado y mucho menos nunca es tarde para decir: "¡Te quiero!".
Los padres, seres tan humanos como una misma, encierran una magia indescriptible. Me tocó vivir una sensación tan extraña que la siento a diario, cuando les recuerdo en la distancia desde otro continente.

A días de nuestro matrimonio, estando en una cafetería a pasos de la Plaza de Armas de Santiago con mi esposo, en esos momentos mi novio, miré un azucarero, uno de los típicos azucareros que hay en cualquier cafetería... Me vinieron a la mente tantos recuerdos de mi infancia y afloraron a mis ojos lágrimas, como ahora al escribir, mientras escucho unos tangos -música favorita de mis padres-, que mi viejo colocaba en su radio los domingos para jardinear, y me parece estar escuchando sus silbidos y el sonido de los platos en la cocina. Era el domingo, había que poner la mesa linda, con el mantel planchado, no el de uso diario, mi mamita preparaba alguna exquisitez culinaria sólo para y por nosotros... los hijos.

Recuerdo cuando yo enfermaba y allí estaba mi mamá tocándome la frente con sus tibias manos y diciéndole a papá qué tenía que comprar en la farmacia, y si estaba fuera de sus límites, le pedía sacar el auto o llamar un taxi por si era grave, mi mamita siempre sabía exactamente qué hacer cuando yo estaba mal... lo extraño tanto... Ahora una es grande, está casada, es una mujer, pero qué bien se siente volver al abrigo de sus brazos, a las caricias de sus manos, a las palabras de consuelo de papá... con el brillo de sus miradas y con la frescura de sus palabras acogedoras, sus cuerpos ya no son los que hicimos correr por el patio para darnos un azote por las travesuras que irresponsablemente hacíamos, están cambiados, pero dentro de ellos, la juventud de sus corazones nos hace todavía vibrar.

No tengo palabras que quedarán en el bronce, porque estas palabras son sencillas y simplemente el relato de una hija que, en la distancia, agradece a Dios la dicha y el honor de haber nacido en una familia como la mía, con la gracia de los padres que el Señor me dio; mi padre nunca ha sido un santo, sólo un hombre con defectos y virtudes, sus defectos... mejor olvidarlos, y sus virtudes me enseñaron a ser fuerte, noble, creativa, capaz. Mi padre me enseñó a ser una persona distinta y única, me dio amor y ternura, fue el mejor amigo que una puede tener en la niñez, me enseñó a desconfiar de los extraños y al mismo tiempo a creer en la amistad, nunca me faltó el pan, ni mi juguete en Navidad, dejaste que elevara el vuelo confiando en mí... Gracias viejito... Te quiero.

Mamita, tú sí has sido una santa más que un ser humano, con tantas virtudes que me es imposible destacar una más que la otra. Me enseñaste el amor a Dios, lo bueno y lo malo, me enseñaste a diferenciar la fidelidad, la belleza del alma de las personas, nos enseñaste a escribir antes de entrar al colegio, creíste en mi arte, pero no te fiaste del mundo y me diste un as bajo la manga, me diste consuelo cuando lloré y calor cuando tenía frío, cuando las cosas no podían ir peor, tú nos tomabas de la mano y nos invitabas a orar, cuando dejé de ser niña y fui mujer tú esperaste paciente y calma para que yo me diera cuenta que eras y serás mi mejor amiga...  
Gracias mamita... te quiero.

Gracias por ser mis padres... por ser PADRES, nadie les enseñó, y aun así se arriesgaron y lo dieron todo por nosotros, le agradezco a Dios el permitirme agradecerles en vida vuestra labor.

Amigo que has leído este pequeño homenaje a mis padres, lo hago extensivo a todos aquellos padres que no están en este mundo con nosotros, a los que están enojados, a aquellos que biológicamente no comparten tu sangre, si tú los tienes cerca aprovecha de compartir con ellos, yo estoy a más de un día en avión de distancia, y desearía estar junto a ellos en estos momentos que leen estas pobres palabras, que no hacen el verdadero mérito a su vida.

Este espacio lo dedico a todos esos seres humanos que a diario madrugan, para tener el pan fresco en la mañana al desayuno, preparan a los niños para ir al colegio, no duermen por la noche cuidando que no les suba la fiebre, que madrugan terminando una costura para que no estén con una rotura esos viejos pantalones, que se acuestan a las tantas de la madrugada preparando la comida, o trabajando en turno de noche... Este espacio no sólo es un humilde homenaje a mis Padres, sino también a los padres de todos los que se sientan reflejados en estas palabras.

¡Gracias por todo!

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