Revista Éxito y Pensamientos Success and Thoughts Magazine
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La fama es una sensación de éxito no meritoria, que en realidad no mereces porque no te lo has currado.

Como tal, y según los tiempos van cambiando, puede conservarse, desaparecer en un año o quizá dos, o bien convertirse en un éxito total y profundo que englobe todos los niveles de tu vida.

La  Diferencia  entre Éxito y Poder O Por qué Cuando Ejercemos Nuestro Poder Sobre  Las  Relaciones  Las Fastidiamos./ The Difference Between Success and Power  Or  Why  When  We  Exercise  Our  Power  Over  Relationships  We Mess Them Up.

"El dictador", de Larry Charles, protagonizada por el gran Sacha Baron Cohen.

(Pie de página 2) Para tener éxito en cualquier relación hay que aprender a conceder.

"Tú haces lo que yo digo ¡y te callas!"

Éstas son las palabras que diría un dictador/a. Si reconoces haberlas dicho alguna vez, o bien haberlas escuchado decir por parte de alguien con quien te relacionas, identifica el comportamiento: "¡¡Es un dictador/a!!"

Cuando nos ponemos en modo dictatorial con los demás, cuando no atendemos a razones y deseamos que los demás hagan lo que nosotr@s queremos, estamos siendo un@s dictadores.

Debes de dejar que sea la otra persona, por sí misma, con total libertad, la que desee formar parte de tu mundo, la que desee hacer lo que tú quieres que ella haga. No se trata de imponer dictatorialmente lo que nos@tros queremos sobre los demás para ejercer nuestro poder sobre el más débil, se trata de llegar a acuerdos, de conceder, de hablar horas, horas y más horas y de alcanzar acuerdos satisfactorios para ambas partes. Es una rutina que no debes obviar si no deseas fastidiarla.

A nadie nos gusta pensar que somos unos dictadores y que estamos, con nuestro comportamiento, desprotegiendo, de alguna manera, a los más débiles, ya que nuestro pensamiento siempre se halla en búsqueda del modo de ayudarles, pero reconocemos que, en las interacciones más cercanas, con nuestra familia, con nuestros amigos, con nuestra pareja, en las que está en juego quién se sale con la suya, tod@s hemos sido unos dictadores alguna vez.

La respuesta está en saber conceder.

Pero ¿qué hacemos si lo que está en juego es algo tan básico como sentirnos aceptados, valorados y afectuosamente queridos? Buscar distintas vías para sentir las mismas sensaciones y, si todo eso fallase y ya hubiéramos quemado todos los cartuchos de nuestro cargador, entender que lo mejor es aceptar que debemos negociar nuestra despedida.

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