É. y P. Revista @ Cultural S. & T. Cultural E-Magazine
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"Soñaba con cambiar el mundo" de Cecilio Gamaza Hinojo.

Soñaba con cambiar el mundo.

La luz del atardecer iluminaba su rostro moreno. En sus pupilas se multiplicaba por dos el mar y el cielo, ese mosaico de colores que solo el ocaso es capaz de mezclar de esa manera, siempre diferente, única. Antes de que oscureciera del todo, se giró hacia la derecha; allí, una mancha oscura y delgada se interponía entre el cielo y el mar, la tierra prometida. Desde pequeño sentía fascinación por ese lugar inalcanzable.

Ya no era aquel niño de pelo ensortijado al que le encantaba ver anochecer, aquel que una noche de verano, deambulando cerca de la orilla, encontró el lugar donde se cumplían los sueños de su gente. Era madrugada, no recuerda bien qué hacía allí a esas horas, pero sí lo que vio. Varias personas, como sombras fantasmales, salieron de entre los matorrales y avanzaron hacia el agua, allí los esperaba una barcaza con un hombre dentro, una sombra aún más oscura. Por alguna razón, aquella silueta le dio miedo. Ya no era el niño que a partir de aquella noche soñó convertirse en una de esas sombras; hoy sería una de ellas.

Llevaba toda su vida intentando ahorrar lo suficiente para cruzar al otro lado; no podía quitarse de la cabeza cómo se había precipitado todo. Dos días antes su abuela lo mandó llamar.

La encontró fuera de la casa, apoyada en su bastón. Buenos días, abuela, ¿querías verme? La saludó. Hola, sí, ven, le respondió ella y se dirigió adentro. Cada día la veía más pequeña, más cansada. Tu abuelo… ¿te acuerdas de abuelo? Le sorprendió la pregunta. Ella le hablaba de espaldas, mientras cogía algo de entre unos enseres, al fondo de esas cuatro paredes que eran su casa, ahí lo tenía todo, aunque todo, en su caso, no era casi nada. No mucho, abuela, yo era muy pequeño. Acércate, dijo ella después de haberse girado, tenía en una mano algo envuelto en un trapo. Tienes sus ojos, continuó, mientras él se acercaba. Sí, mi madre me lo dice mucho. Ella lo miraba con ternura. Tu abuelo también soñaba con cambiar el mundo, le dijo. “¿También?”, aquello le sorprendió. Mientras en su mente de niño iba creando su imaginaria tierra prometida, fue creciendo en él la necesidad de cambiar la suya, de cambiar las cosas: ¿Por qué tenían que cruzar el mar para encontrar un lugar mejor? ¿Por qué su tierra no era un lugar mejor? Lucharía para conseguirlo, no sabía cómo, pero lo haría. Tu abuelo también quería cruzar al otro lado, dijo eso tendiéndole lo que tenía en la mano. Abuela… sin saber que era aquello, supo de su importancia; ¿estaba ahí el sueño de su abuelo? Toma. Lo cogió y deslió la tela. Era dinero, no hubiera imaginado nunca que su abuela pudiese tener tanto guardado. La miró entre sorprendido e intrigado. No sabes lo que le costó guardarlo. Pero abuela… Ella lo interrumpió con un gesto. Esto es para cruzar al otro lado.

Había oscurecido, el mar y el cielo se habían fundido entre ellos, apenas se distinguían. Los recuerdos de esos últimos días le estaban pesando. La abuela no era la única que lo había ayudado.

Aquel día, después de visitarla, se encontró con un amigo de la familia. Todos lo conocían como “el cojo”. También caminaba con un bastón, aunque él no lo hacía por el peso de los años, sino por una fractura que le dejó la pierna maltrecha. Se saludaron, él casi no se detuvo, pero el cojo continuó hablándole. Vienes de casa de “Madre”, ¿verdad? Así conocían a la abuela. Sí, vengo de allí. ¿Y qué tal? Por la mirada del cojo, presintió que la pregunta no era para interesarse por Madre, pero respondió: Bien, cada día más joven. Se quedaron en silencio unos segundos. Bueno, que tengas un buen día, se despidió. El cojo asintió con la cabeza. Cuando se giró para marcharse, lo llamó. Toma, le dijo ofreciéndole algo. Se puso nervioso, no podía ser. ¿Qué…? Toma, repitió, no te quedes aquí. Siento no poder ayudarte más. ¿Cómo…? No sabía que decir, el cojo vivía de la caridad de los demás, y eso no daba para mucho; el accidente lo había dejado en la miseria dentro de la miseria. Me da vergüenza darte tan poco, pero cógelo… ¡Mira! El día que volvamos a vernos, tráeme un buen bastón y en paz. Dalo por hecho. Gracias, de verdad. El cojo le había dado tres monedas, demasiado.

Empezaba a soplar viento cuando vio la barcaza llegando a la orilla. De entre la maleza comenzaron a salir las demás sombras, qué, como él, se acercaban en silencio al agua. ¿Cuántos trapos llenos de sueños habría costado aquello? Se preguntó, sorprendido por la cantidad de personas que iban embarcando. Sentado ya en la barca, fue mirando a sus compañeros de viaje; casi todos eran jóvenes, había varias mujeres y niños; eso le produjo mucha inquietud. No pudo evitar acordarse de sus hermanos, de toda su familia. Acababa de despedirse de ellos, el recuerdo lo angustió: “Madre”, su madre, sus hermanos, su hermana, “el cojo”, sus amigos, sus tíos y primos. Había grabado en su memoria la imagen de todos, cada uno de sus gestos, sobre todo el de su madre, qué lloraba, pero se forzaba en sonreírle, “te quiero”, le leyó en los labios cuando se alejaba, “y yo a ti”.

La barca se puso en marcha despacio, iba demasiado cargada, no podía moverse. Una ráfaga de viento lo hizo estremecer. “No está tan lejos”, pensó, buscando con la mirada la delgada y oscura mancha.

Aquella madrugada, el cielo y el mar se volvieron crueles, aquellos que tantas veces había visto, fascinado por su belleza, zarandearon aquella miserable barcaza llena de sombras hasta hacerla zozobrar. Aquella noche viajaban en busca de la tierra prometida más de cincuenta personas, el agua se tragó cuarenta y nueve.

Soñaba con cambiar el mundo, pero no sabía nadar.

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La cocinera de Castamar de Fernando J. Múñez es el caso de éxito de una novela publicada por la siempre exquisita editorial Planeta cuyos derechos para adaptarla a la pequeña pantalla están siendo valorados incluso por Atresmedia.

Desde É. y P. hemos tenido el inmenso placer de hablar con el exitoso autor de la novela de moda, Fernando J. Múñez, quien nos ha autorizado a publicar una de sus últimas entrevistas que podéis encontrar íntegra en http://www.gatropolis.com/. Hemos extraído algunos de sus pensamientos que nos han parecido que nos ofrecen las claves de su merecido éxito:

 

La cocinera de Castamar (Editorial Planeta, 2019) ha supuesto su debut como novelista, ¿qué sensaciones está viviendo con esta nueva experiencia?

Por un lado no dejo de sentirme un privilegiado, por poder hablar de mi obra, sus personajes. Al final la novela no es más que un hijo de papel y a uno le gusta hablar de sus hijos. También agradecido a Planeta, por la forma en la que nos han tratado a mí y a la obra. No puedo por menos que sentir además algo de orgullo y mucha felicidad cuando los lectores me dicen que han devorado las páginas o que les ha arrebatado la historia. Sobre todo lo estoy viviendo intensamente. Trato de extraer de cada pequeño evento todo lo que puedo, porque es la forma en la que tendré grandes recuerdos mañana.

¿Cómo fue el proceso de creación de La cocinera de Castamar

Todas las novelas te exigen un esfuerzo y más en estas novelas largas, donde las trampas se esconden en cada rincón. Sin embargo, difícil no es el único adjetivo que determina el proceso de escritura, para mí también sería enormemente divertido y transformador. Divertido porque en mi opinión para mí escribir es divertirse, es jugar a crear, y eso me produce un gozo increíble. Me encanta seguir siendo un niño. Transformador porque  cuando escribo me enamoro de la historia, de sus personajes, de lo que ocurre con ellos. Para mí, que soy un escritor de brújula, esto es fundamental. Si no es así, no sé escribir. Como los enamorados, me levanto y me acuesto pensando en ellos y en el disfrute y placer que me produce escribir su historia. Este proceso, en mi caso, es consustancial a escribir cualquier novela, si bien en el caso de Castamar hay una segunda cara que es el tema de la documentación. Tuve que bucear en la historia y la intrahistoria del s. XVIII para empaparme de los hábitos, la forma de pensar de entonces, la economía, la religiosidad que lo impregnaba todo y por supuesto la cocina y los recetarios. 

En La cocinera de Castamar se acredita que a las personas nos las ganamos con una buena cocina… Cuán relevante ha sido y sigue siendo.

Jajajaja, no se si se acredita esto como si fuera un universal. Lo cierto es que cuando queremos agasajar a alguien porque es nuestro invitado o tenerlo predispuesto a escuchar alguna proposición, le invitamos a comer. Lo cierto es que la comida influye en los estados de ánimo, sobre todo cuando es muy buena y produce gozo el catar los platos, o cuando es muy mala prefieres ni comer. En el caso de Clara, que es una virtuosa, se gana sin duda una muy favorable opinión de todos por la cocina, sin embargo yo creo que lo que en ella determina que sea, no solo respetada, sino querida, es su buen hacer con las personas. Esta segunda “cocina” es todo un arte y en el caso de Clara también se le da bien, no porque lo pretenda, sino porque lo hace así por naturaleza.

La novela no está exenta de intrigas, rencores, clasismo, patriarcado, xenofobia, homofobia, sexo, violencia, amor, romanticismo… El ser humano en su máxima expresión, ¿cierto?

Sí en el sentido clásico. No es tanto el hecho de que la novela tenga todos estos ingredientes, sino que los tenga de una forma creíble. Los seres humanos tenemos dimensiones y aristas, formas de actuar que incluso a veces nos sorprenden a uno mismo. Por eso la literatura, pese a ser cuentos de hadas —en eso pienso que Nabokov tenía mucha razón al definirlo así— trata temas universales que nos afectan y nos definen como personas, a veces hiperbolizados, a veces descontextualizados o en ocasiones acertadamente concretas. Lo importante en mi opinión es que las intrigas, los rencores, el clasismo, etc., no solo sean ingredientes en una trama cumpliendo una función determinada para captar al lector, sino que tengan “verdad”, la que sea de ese personaje o ese mundo, que sean verosímiles hasta el punto de ser transformadores. En La cocinera de Castamar mi intención era hablar del mundo perdido del s.XVIII y de cómo se entendía la vida en aquella época, comprender como vivían las mujeres y los hombres de aquella época, acercarme a su forma de pensar, sentir y vivir, con el objetivo de que después uno pudiera reflexionar sobre cuánto hemos mejorado o cambiado desde entonces. Aquella época era clasista, racista, esclavista, xenófoba, desigual y enormemente injusta e intolerante. Los esclavos se veían como objetos, las mujeres como posesiones y la riqueza y el apellido determinaban tu posición social. ¿Aceptaríamos hoy día,  por ejemplo, tener un rey negro, o que una mujer lesbiana fuera presidenta del gobierno? ¿Seguimos manejados por los mismos prejuicios de entonces o  hemos evolucionado?  ¿Tal vez solo han cambiado de forma nuestros prejuicios? No debemos olvidar que nada ama más el ser humano que sus prejuicios, sobre todo cuando los convierte en dogmas inapelables. Por un dogma inapelable de este tipo un padre puede matar a una hija por pensar que ha deshonrado a la familia o un hijo ser repudiado de su familia por tener una tendencia sexual diferente. ¿Cuánto hemos cambiado de verdad?

En su biografía se dice que su vocación por la escritura es muy temprana. ¿Qué piensa y siente al ver el éxito de su primera novela y el respaldo que va a tener al ser adaptada a una serie de televisión?

Pues satisfacción y algo de orgullo de que un trabajo que  me ha llevado tanto tiempo guste tanto. Por otro lado me siento un privilegiado. Llevo escribiendo desde muy temprana edad y uno siempre sueña con poder publicar con una editorial que cuide su libro, que tenga buena distribución y que además tenga la suerte de ser leído por muchos porque su obra gusta. Si además Atresmedia compra los derechos para adaptarla a la pequeña pantalla, cada vez menos pequeña, pues el sueño queda ya rebasado y uno necesita cierto tiempo para asimilarlo. Sin embargo, este éxito no es solo de la novela, en realidad uno no llega solo aquí. Nunca es así. Planeta, con Belén Lopez Celada a la cabeza y mis editoras Raquel Gisbert y Lola Gulias, junto con un equipo humano increíble del resto de departamentos, han hecho posible esto. Creyeron en la novela y decidieron que merecía la pena. Todos ellos forman parte de Castamar porque todos han aportado a la obra publicada. Llegar hasta ellos tampoco fue fácil. Tuve la suerte de conocer a personas únicas que creyeron en mí, en el poco o mucho talento que pueda tener y en mi trabajo. Yo tuve la suerte de encontrarme hace años con Rosa Moya, una editora fabulosa y mejor persona si cabe, que creyó en lo que hacía y me llevó a mi agente, Isabel Martí, a la que adoro. Ella cuida cada paso que doy en esta industria y yo le consulto cada pequeña duda que tengo. Doy gracias al cielo por la paciencia que tiene conmigo. 

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  • Sonia Romero Capdevila (viernes, 16. agosto 2019 22:44)

    Este si que es un verdadero caso de exito, poode rcontar con el respaldo del grupo editorial planeta, y además, tener la suerte o qué cojones que te lo has currado de que adapten tu libro para la television. >No me imagino ningun ex¡scritor que no quiera que se hagan adaptaciones de sus obras tanto pata la television como para el cine.

  • José Francisco Úbeda Asensi (sábado, 17. agosto 2019 10:56)

    Que fantatsica entrevista. No la había leido. Me alegra. A mí La cocinera de Castamar me parece una historia arrebatadora.

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La surrealista "Pulp" de Charles Bukowski es una novela negra que es, a su vez, una burla de las novelas policíacas. "Pulp" o "pulp fiction" equivaldría a un "fanzine", salvando las diferencias culturales. El autor dedica su obra "a la mala escritura”.

En Los Ángeles corre un rumor muy extraño. Se dice que un tal Céline, que merodea por las librerías inspeccionando a la competencia y buscando primeras ediciones de Faulkner, sería nada más ni nada menos que Louis Ferdinand, que no habría muerto en 1961 en Meudon.

Nick Belane, un detective privado muy poco intelectual, es el encargado de averiguar la verdad. ¿Y quién quiere saberla? Una dama muy fatal, quizá la más fatal de todas, que no acepta que Céline pudiera haber escapado a su mortal encanto.

Pero de repente la temporada de trabajo se ha vuelto muy buena para Nick y tiene varios asuntos más entre manos: encontrar el Gorrión Rojo, que no es el nieto del Halcón Maltés para un tal John Barton, y descubrir si Cindy, la mujer de Jack Bass, engaña a su marido. Pero, como ya demostró cumplidamente Raymond Chandler, todos los casos de un detective siempre se lían entre sí, y entre Cindy y Céline se organizará un lío considerable.

"Pulp", la última novela de Bukowski, es una parodia y un homenaje a todas las «pulp fictions» que sobre el papel han sido, y una real, literaria y sangrante «pulp fiction» por derecho propio, que recurre a la tragedia y al humor, a la literatura y a claves de la más pura y dura realidad, a lo real y a lo surreal.

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  • Jose Pablo Alaiga Garrigues (jueves, 15. agosto 2019 19:18)

    Esta obra en principio no la entiendes si no tienes un conocimiento cultural amplio porque ya empeiza hablando de un famoso novelista francés, Louis Ferdinand Celine,seudonimo de Louis Ferdinand Auguste Destouches, comunmente conocido como Celine, y dudando de que muriera en 1961, jsuatmente inviertiendo el orden de los dos digitos finales (1916) el año en el que Ferdinand de Saussure publicara su famosso Cours de linguistique generale, obra fundamental para la lingüística del siglo XX (compruebese el juego de similitudes entre ambos nombres y bfechas para provocar al lector erudito un misterioros juego de palabras. Saussure , el linguista "moderno", fundador de la linguistica moderna y de la semiotica, en dicho año sael a la luz su principal obra sobr ela naturaleza del signo linguitsico. Y la lectura que supuestamente buscaba Celine era ni mas ni menos que a William Faulkner, premio nobel de literatura (1949),premio nacional del libro (1951), premio nacional del libro de ficcion (1955), premio pulitzer de ficcion (1955),autor de literatura modernista vangusrdista anglosajona, en generos como novela y cuento, entre otros muchos, con obras tan brillantes como El ruido y la furia, Absalón, Absalon,Mientras agonizo,Luz de agosto,etc.
    Que no estamos hablando de poco. Pero es que despues de esto las carcajadas estan aseguradas cuando vemos la puera realidad de Nick Belane, el detective protagonista, que parece que todo le sale mal al pobre. Una obra plagada de ingenio y tremendamente divertida ye tretenida que apela al intelecto y al divertimento, por igual.

  • Gorka Irisalde Sanper (jueves, 15. agosto 2019 20:46)

    Yo no se a los de las pulp fictions esas pero a los lectores de las fancines (musica y comicas alternativos etc. yo no creo que les sentara bien una obra asi haciendo burla a sus generos favoritos. Yo creo que este libro es unicamnete una burla de las novelas policiacas, las denominadas "pulp fiction", la literatura de ficción popular, vanos la literatura barata o ficion barata.

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A medio camino entre el thriller histórico y los arbores de la investigación policial (novela policíaca) seleccionamos esta apasionante y oscura historia "Caen estrellas fugaces" de Jose Gil Romero y Goretti Irisarri.

Jose Gil Romero y Goretti Irisarri han construido en esta novela un sólido engranaje narrativo. Gracias a una sugerente creación de atmósferas y al uso de recursos cinematográficos, la novela atrapa al lector para convertirlo en espectador de una historia repleta de intrigas y misterios.

El cielo de Madrid se tiñe de rojo sangre... El firmamento parece venirse abajo.

Pero este solo es el primero de una serie de sucesos extraordinarios. A lo largo de dos intensos días de septiembre de 1859, dos personajes opuestos llevarán a cabo la investigación de estos fenómenos. Él es un hombre huraño y cínico, aferrado a la razón, antiguo investigador de falsos milagros que ya no cree en nada; ella, una joven vidente que puede percibir lo que la razón niega pero que vive atemorizada por inquietantes visiones.

Su aventura les conducirá hasta los infiernos, la ciudad de abajo, surcada por pasadizos ocultos; y también a los cielos, sobre los resbaladizos tejados. Juntos, recorrerán ese siglo XIX que se debate entre la fe y la ciencia, la luz y la oscuridad. Allí, donde acechan los monstruos, una singular belleza brilla junto a lo siniestro.

«-¿Qué es la sociedad Hermética? -pregunta el hombre.

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En la categoría de literatura histórica acercamos la historia a nuestros lectores a través de la tierna y espeluznante visión del holocausto de John Boyne en su famoso libro "El niño con el pijama de rayas".

Bruno, de ocho años, es el hijo mimado de un oficial nazi. Al ascender a su padre, la familia se ve obligada a abandonar su confortable casa de Berlín y trasladarse a una zona aislada donde el solitario chico no tiene nada que hacer ni nadie con quien jugar. Muerto de aburrimiento y atraído por la curiosidad, Bruno hace caso omiso a lo que su madre le dice. No debe ir más allá del jardín bajo ninguna circunstancia. Pero él no le hace caso y se dirige hacia la 'granja' que ha vislumbrado en la distancia. Allí conoce a Shmuel, un chico de su edad que vive una extraña y paralela existencia al otro lado de una alambrada. El encuentro de Bruno con el chico del pijama de rayas le lleva a adentrarse de la forma más inocente en el mundo de adultos que les rodea. Entabla una amistad con Shmuel con terribles consecuencias.

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  • Marieta Medina Acosta (martes, 13. agosto 2019 14:45)

    Esta historia tiene la caracteristica de ser tremendamente conmovedora al tiempo que pone los pelos de punta por estar tan relacionado con el holocausto. Yo soy de las que opino que mis hijos deben leer este tipo de historias y yo misma se los explico a traves de cuentos. Pienso que deben de saber que ocurrio para que nunca mas vuelva a pasar algo tan terrible ni nada parecido. Hay que concienciarlos desde bien pequeñitos si queremos que las nuevas generaciones sean responsables.

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Nuestra tercera propuesta en la categoría de literatura de terror: "Kaiki. Cuentos de terror y locura" de varios autores. ¡¡Terrorífica!!

Hasta la introducción de los ideogramas chinos en el siglo VI, el nipón era una lengua oral que no tenía escritura. Se trata, probablemente, del país con la más extensa y vieja tradición oral. El monogataru era el oficio de contar historias oralmente y de entre todas y cada una, las preferidas de los nipones, que han trascendido allende sus fronteras, son las crónicas sobrenaturales y de terror. En esta colección, el lector gozará de una s e l e c c i ó n de alarmantes relatos, historias que nos van a arrastrar a un país infestado de mitos, leyendas ancestrales y supercherías. Un sitio recóndito y exótico en el que sus habitantes conviven con la arraigada creencia de que hay muchos géneros de monstruos, imaginarios y reales, ocultos entre nosotros. Desde increíbles ermitaños que preservan las cabezas de sus víctimas hasta jóvenes marcados por el destino que anuncian un funesto final a los navíos en los que se suben, estos cuentos se van a mover en la fina barrera que aparta el planeta real del mitológico. Entre sus páginas vamos a poder ver la relevancia vital del mar en la superchería de un país formado durante más de tres mil islas o bien la oscuridad que esconden los nuevos adelantos como las películas. Siempre y en toda circunstancia sin olvidar la dificultad de la mentalidad nipona, cuya fascinación puede llegar a transformarse en algo realmente terrorífico. Prepárese para gozar de doce inquietantes relatos que le van a poner los pelos de punta. Una lectura indispensable para todos y cada uno de los apasionados de la novela gótica y de terror.

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Aquí tenéis nuestra segunda propuesta para este veranito en la categoría de literatura romántica: "Perdona si te llamo amor" de Federico Moccia.

Niki es una joven madura y responsable que cursa su último año de secundaria. Alessandro es un exitoso publicista de treinta y siete años a quien acaba de dejar su novia de toda la vida. 

A pesar de los veinte años de diferencia que hay entre ambos y del a b i s m o generacional que los separa, Niki y Alessandro                se

e n a m o r a r á n locamente y vivirán una  a p a s i o n a d a historia de amor en contra   de  todas  las 

c o n v e n c i o n e s  y prejuicios sociales.

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  • Rosi Santos Menarguez (domingo, 18. agosto 2019 19:39)

    Yo más bien creo que lo de los prejuicios sociales es al revés pero bueno, parece una lectura muy romántica, el culmen de lo romántico.., lo leeremos.. aunque ya va quedando cada vez menos veranitooh :(

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Aquí va nuestra primera propuesta para el verano: "Pídeme lo que quieras" de Megan Maxwell en la categoría de literatura erótica.

Pídeme lo que quieras es una novela de alto contenido erótico de la autora española Megan Maxwell, con la que inició su camino en éste género con tanta controversia mediática. Narrada en gran medida en España, es el primer libro de la saga que describe la relación entre Judith Flores, una joven ingeniosa y simpática empleada de la oficina central de Madrid del corporativo Müller, y un prestigioso joven empresario alemán Eric Zimmerman.

El segundo libro se titula “Pídeme lo que quieras ahora y siempre” y salió en el año 2013, el mismo año sale el tercer libro llamado “Pídeme lo que quieras o déjame”. Al principio era solo una trilogía y se contemplaban los libros antes citados, pero se publicó una cuarta parte titulada “Sorpréndeme” y actualmente se ha escrito al parecer la última parte de la saga “Pídeme lo que quieras y yo te lo daré” (5 de noviembre de 2015). Como un anexo a esta saga se publicó “El kamasutra de Pídeme lo que quieras”, el cual es una recopilación de todo lo que a lo largo de la saga se explica. Han añadido el libro "Yo soy Eric Zimmerman" que es el primer libro de Pídeme lo que quieras, narrada desde la historia de Eric.

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Tras la edificante novela para todos y, de forma especial, para los adolescentes “El viejo cocinero o Cécile y las estrellas”, Fernando G. Mancha (Granada, España) sigue mostrando su habilidad para jugar con las palabras y su profunda cultura literaria.

LA JOVEN LECTORA,

LA VIEJA BIBLIOTECARIA 

Y MURAKAMI

(o una recomendación de lectura)

 

por Fernando G. Mancha

 

 

La joven lectora, ávida e impaciente, recorre, sin embargo con lentitud, los estrechos pasillos de la biblioteca. De cuando en cuando, se detiene delante de una determinada estantería (en estos instantes acaba de pararse en la sección de Literatura Contemporánea, frente a los autores cuyos apellidos comienzan por CAP hasta otros que lo hacen por DEL) y busca, únicamente con la mirada, algo que ni ella misma sabe, leyendo cada uno de los lomos, cada uno de los verticales títulos, ascendentes la mayoría. A sangre fría de Truman Capote, por ejemplo.

La joven lectora viste pantalones vaqueros, jersey verde de punto grueso, con el cuello vuelto y amplio, y botas marrones de caña corta y tacón mediano, quizás de cuatro o cinco centímetros. Su pelo es largo y rizado, negro y salvaje, y enmarca una cara que, todo en uno, refleja inocencia y madurez. ¿Acaso es posible?

La joven lectora no debe de tener más de veinte o veintiún años. Continúa con su paseo y siente cómo el silencio juega a colarse por cada pequeña rendija, cómo patina en cada estantería y cómo acaricia las páginas de cada volumen.

La joven lectora, ávida e impaciente, suspira mientras su mirada sigue recorriendo los lomos de los libros, altos o bajos, anchos o estrechos, viejos o nuevos, humildes o pretenciosos; ella tiene la cabeza levemente inclinada hacia la izquierda y sus labios, todavía mudos, parecen querer decir algo.

—¿Buscas algo en particular? —le pregunta la vieja bibliotecaria, siempre eficaz, humilde y sosegada.

La joven lectora se sobresalta; no esperaba que nadie rompiera el silencio sepulcral, magnífico, de la pequeña biblioteca. Primero, pues, se asusta y luego, ya dueña de sus emociones, responde:

—No, no sé…, cualquier cosa que valga la pena leer.

—Murakami —sentencia la vieja bibliotecaria.

—¿Cómo? —pregunta la muchacha.

—Murakami —repite entonces—. Haruki Murakami…, léelo, merece la pena, como tú dices. Es un escritor japonés contemporáneo. Tendrá mi misma edad, quizás sea  algo más joven que yo, pero no mucho. El eterno aspirante al Nobel de Literatura. Para mí, es de lo mejorcito, sin duda.

La joven lectora sigue a la anciana archivera que busca, selecciona y escoge un pequeño tomo de una balda que hay junto a su mesa (LECTURAS ESCOGIDAS) y que, a continuación, le tiende.

—Lee este: Tokio Blues. No tiene desperdicio. Narra la historia del joven Watanabe; trata del amor, de la soledad, de la dificultad para encontrar el propio lugar en el mundo, con una narrativa perfecta, limpia, impregnada de belleza, que te envuelve sin remedio. Llévatelo, tienes quince días para devolverlo, hasta el cinco de abril.

La joven lectora, ávida e impaciente, recoge el libro, estudia la portada (una muchacha de espaldas, con camiseta burdeos de mangas de sisa y falda beige, que cruza sus manos por detrás y juega a enredar sus dedos), entrega el carné, espera —ahora pacientemente—, da las gracias y abandona presurosa la biblioteca que, sin su presencia, sin su pelo negro de gruesos bucles, sin su rostro maduro e inocente al tiempo, queda desierta, vacua, deshabitada… de no ser por la vieja bibliotecaria (siempre eficaz, humilde y sosegada).

Cae la tarde. ¡Qué extraño!: la cigüeña vuela bajo, lejos de su nido, lejos de la torre. Han pasado dos días y la joven lectora entra en la biblioteca, que continúa deshabitada. Esta vez, decide no recorrer los estrechos pasillos. En su lugar, se dirige directamente a la mesa tras la cual se parapeta la bibliotecaria y, tras dejar sobre ella el ejemplar de Tokio Blues y saludar a la mujer con un leve movimiento de cabeza y una casi invisible y tímida sonrisa, le dice:

―Por favor, deme todo todo lo que tenga de Murakami.

Y, ahora, es la vieja archivera la que, también de forma apenas perceptible, sonríe mientras busca, selecciona y escoge lo que la joven lectora le ha pedido.

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Julio César González, "Matador", caricaturista, Colombia.
Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2009.
http://www.matador.com.co

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"Dos mujeres no encontraron la luz", Crónicas sobre los Altos de Cazucá y sus gentes, Roberto Martínez, Colombia (2018).

“Contigo aprendí… Que existen… nuevas y mejores emociones… Contigo aprendí…”

Mi pensamiento abrió una luz, el límite mismo de la palabra en verbo, para poder entender la ironía de la vida. Observar la Negra, en esa vida, recuerdo aquellas noches, de los besos sudorosos resbalándose en su piel, mi lengua húmeda caminaba en las curvas de su cuerpo, esas noches se envestían de aroma de café molido, hasta descubrir nuevamente el amanecer. Limpiábamos nuestros cuerpos con aromática de leche con toronjil. Descubrir en su mirada silenciosa lo más profundo de su alma noble. De su piel brotaban sus perfumes de camelia.

La Negra, la Chilindrina y yo, seguíamos enrumbados sanamente escuchando ese bolero:

“Contigo aprendí…A conocer un mundo… Lleno de ilusiones…”

Nuevamente le pregunté el negocio de las armas, la Negra me respondió.

—Yo, había conocido unos excombatientes de la guerrilla, ellos nos propusieron negociar armas a las milicias de la guerrilla, y de los paramilitares, pero terminamos vendiéndoselas a los negociantes de drogas, para defender sus territorios en Ciudad Bolívar, era pan comido, para enriquecernos rápidamente.

La Chilindrina se tomó un trago, y nos pasó uno doble, movió su cabellera de un lado para otro expresándose coquetamente.

—Hay, los dos canten unas de esas poesías.

La Chilindrina, soltó la risa abrazando su cuerpo; la Negra, comenzó a recitar un trozo de poesía de José Martí.

—Si es un símbolo el nombre de Paulina, de paz y de ventura, de religión divina.

Yo, con mis tragos encima, le canté un poema en inglés de Julio Cortázar.

—And when everyone had gone, and just two of us were left, among the empty glasses and dirty ashtrays, how beautiful it was to know that you, were there like me at the night´s edge, and you were lasting, you were more tan time, you were the one who wouldn’t leave, because one pillow, one warmth, was going to call us again, awake to the new day, together, laughing, disheveled.

La Negra, no quiso hablar más de ese asunto, y nos emborracharon las poesías, el licor. Hasta la luz del amanecer con la Negra cantando un trozo de poema de Pablo Neruda.

—Yo no lo quiero, Amada. Para que nada nos amarre que no nos una nada. Ni la palabra que aromó tu boca, ni lo que no dijeron las palabras. Ni la fiesta de amor que no tuvimos, y nos saltamos a otro párrafo, cantando en voz alta.

—Yo me voy. Estoy triste. Pero siempre estoy triste. Vengo desde tus brazos. No sé hacia donde voy.  

Yo me despedí de la Negra, mordiendo sus labios tibiamente. La Chilindrina, estaba rendida de la rasca que tenía, quizás una luz tuvo ese reencuentro con la Negra. Para no volverla a ver más en la luz que iluminan a los terrenales, en elegir unas decisiones equivocadas en lo que llamamos nuestro destino.      

El 30 de octubre de 2014, el barrio el Progreso había amanecido patas arribas algunas ollas, las habían allanado, mataron a un campanero, agarraron a unos expendedores, una mujer baleada amaneció en cuidados intensivos… a los días murió; al pasar los días una mañana del mes de noviembre del mismo año, amaneció en uno de los barrios de Altos de Cazucá la Negra muerta. Por impacto de bala en un solar; el cuerpo de la Chilindrina apareció desmembrado en un basurero.

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  • Jose Luis Salcedo (miércoles, 07. agosto 2019 19:19)

    triste relato el de de la Chiindrina .... Pero muy bien escrito

  • Robert S. Hayes (jueves, 08. agosto 2019 22:56)

    Brilliant Julio Cortazar!

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En ningún momento María hubiera imaginado que su paseo por la Alhambra la llevaría a descubrir algo que cambiaría su destino. Ella nos conduce con sus vivencias por Granada, transmitiéndonos su energía y forma de vivir la vida. Su mensaje va dirigido a todas las almas y logra hacernos sentir identificados en más de una ocasión con ella. Pasearemos por la mágica Granada y disfrutaremos de los hermosos parajes de Sierra Morena.

Vives la impotencia y el sufrimiento de la protagonista ante el Alzheimer, enfermedad que padece su madre.

Al comenzar la lectura de Deseo Ser Feliz sientes la necesidad de seguir leyendo, quieres saber que ocurre en la siguiente página. Es un libro sencillo y te atrapa por la forma de ver la vida que tiene su protagonista. María no pretende dar pautas para ser feliz, pero si te lleva a replantearte tu actitud ante los problemas y dificultades que se presentan en tu vida. 

Título: Deseo Ser Feliz. 

Autora: Victoria Cuesta Prieto.

Género: Autoayuda.

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  • Marina Daza Vejar (martes, 06. agosto 2019 19:01)

    Mi lectura favorita. Me encanta lerr cosas positivas que te den consejos para sentirte mejor. ¡¡Este tiene buena pinta!! ¡¡Gracias!!

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  • Luisa P. Careaga (sábado, 03. agosto 2019 00:43)

    Buff!! Esta autora hace unos retratos de cantantes impresionantes.

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"Sounya y Vadoma", sobrecogedor y escalofriante relato de Ricardo Mazzoccone (2018).

Era una mañana gris, lluviosa y fría cuando Sounya y Vadoma se apearon al vagón de carga con otros cientos de personas en la estación de Zagreb. Al subir, el olor a muerte y suciedad provocaba espantosas arcadas a todos.
Cuando la compuerta se cerró los cientos de judíos y gitanos entendieron que la vida, tal como la conocían había muerto.
Los hermanos se abrazaron y en ningún momento dejaron de hacerlo, no se separaron ni aun cuando las incontenibles aguas se deslizaban por sus piernas.
Los gritos y llantos de muchos no los amedrentaron, tampoco los que caían muertos. Se habían juramentado estar juntos y sobrevivir, el muchacho le había prometido a su Bata cuidar a su Planó con su vida.
Luego de incontables y agónicas jornadas, el joven vio por una pequeña abertura en el vagón que estaban entrando a Jasenovac, el mayor campo de concentración nazi-croata, otrora fábrica de ladrillos.
Al detenerse el convoy, los vagones se abrieron y la muchedumbre cayó estrepitosamente.
Algunos oustachis zamarrearon con violencia a los que tenían a mano para que se levantaran, mientras otros mataban a los ancianos disparándoles en la cabeza sin dilaciones.
Semejante crueldad hizo que corrieran a formar la fila propuesta para ser inspeccionados. 
Los más jóvenes eran sacados de la hilera y llevados a unas precarias tiendas de campaña.
Los más débiles y enfermos eran llevados a la vera del río Sava para ser fusilados.
Luego regresaban por las mujeres y los niños para llevarlos a las instalaciones de la vieja fábrica donde más tarde, muchos desaparecerían.
Llevaron a Sounya a trabajar en la lavandería y a Vadoma al campo a cavar canales.
Aquel lugar era el infierno en la tierra, ningún resto de humanidad quedaba, la matanza era diaria, cruel y despiadada, dignos de mentes débiles y enfermas.
Los hermanos, descalzos y casi desnudos, muertos de hambre y frío sobrevivían dada su juventud y fortaleza mental, aunque sabían que podían morir de un momento a otro. 
Los Oustachis tenían, dentro de su salvajismo, un profundo sentimiento por la música. Por ello, cuando descubrían a alguien con dotes musicales lo sumaban a la orquesta del Campo.
Ya de noche ella le dijo a su Planó que no podía más.
-Dejé de ser persona, de ser mujer, quiero morir y ser libre otra vez. -
A lo que él respondió de forma enérgica:
-Sounya, tú vivirás, se lo prometí a nuestros Dadas, no podemos rendirnos, hemos sobrevivido semanas y sé que escaparemos pronto, confía en mí. Por favor, juramos estar juntos. - Le dijo y la abrazó con fuerza mientras un melodioso violín se escuchaba en todo el campo, destrozando de melancolía las almas de todos.
Se durmieron y al alba los disparos los despertaron. Esa mañana, Vadoma y su amigo Joka, debían levantar los cuerpos de los que murieron durante la noche para tirarlos en la fosa común cavada por ellos mismos.
Mientras lo hacían, le contó:
-Oye, tengo información: Mi amigo Stevo, el violinista, escuchó ayer en la barraca hablar a dos oustachis, sobre la llegada de más de veinte vagones con más de tres mil de los nuestros.-
-No hay lugar para todos… nos matarán antes que lleguen. - Vaticinó Vadoma.
-Así es mi amigo, por algo una cuadrilla está cavando fosas cerca del río, nos aniquilarán esta noche seguramente por lo que debemos escapar hoy en la tarde. -
De pronto gritos de dolor estallaron en el aire e interrumpieron la conversación.
Miraron a su alrededor y con horror asistieron como muchos se retorcían, vomitaban y entre convulsiones, morían. Habían sido envenenados con la infusión servida.
-Ya comenzaron los hijos de puta, dime cuál es el plan. - Preguntó preso de ira.
-Bien, llevarán a cuarenta compañeros para unirse al grupo que está cavando, también mujeres jóvenes pues hombres casi que no quedan. En cuanto los guardias se relajen, saltamos la cerca, nos tiramos al río, salimos y corremos con todas nuestras fuerzas por el campo. No todos lo lograremos, pero vale la pena intentarlo. 
¿Qué tenemos que perder? A medio día armarán el nuevo contingente, acérquense a la barraca de los suboficiales, los estaremos esperando.
Y toma, esto es para tu Planó.- Le dijo mientras depositaba en sus manos algo de comida.
El muchacho corrió eufórico para contarle a Sounya.
-No lo lograré hermano mío, estoy muy débil. - Dijo sollozando.
-Sí lo harás, tú vendrás conmigo. Y toma, come este trozo de queso que te envió Joka. -
Casi llorando por la emoción devoró aquel manjar, aunque estuviera sucio y algo rancio.
Pasado el mediodía, el grupo elegido se encaminó hacia el Sava para cavar la fosa donde serían tirados muertos al anochecer.
En un momento los guardias comenzaron a bostezar y a sentarse entre los árboles. Y fue el destino que ayudó pues sin aviso, una torrencial lluvia se desató sobre la región. 
-Corred. - Gritó Stevo en medio del caos.
Todos comenzaron a pasar por debajo de la cerca, se tiraron al río y al llegar a la orilla, salieron corriendo hacia el campo bajo una cortina de agua. Los soldados reaccionaron y comenzaron a disparar matando a muchos por la espalda.
Corrieron por ese campo más de cien gitanos, pero solo doce llegaron al bosque. Se detuvieron unos minutos para tomar un poco de aire y continuar.
Al llegar al pueblo de Prodsara, los aldeanos los escondieron y protegieron…
-¿Por qué lloras Batí Purí? - le preguntó Luminitsa a su abuela que estaba sentada en el sillón con una vieja foto entre sus manos.
-Por nada, cosas de viejos, recuerdos. -
-Esa foto la conozco, eres tú, cuéntame por favor. - Insistió la niña.
-Nada Chabi, solo recordaba mis días en aquel campo de concentración y a tu Kakó Vadoma, que dio su vida para salvarme pues muchas balas lo alcanzaron mientras huíamos. El corría detrás mío para protegerme. - Y calló mientras las lágrimas caían sobre su pecho.
-Ven, ayúdame a levantarme que iremos las dos solas a la juguetería. - Volvió a decir ante la algarabía de la niña.
Ya en la calle, la anciana miró al cielo y desde lo más profundo de su corazón explotó un: 

                   "Donde quiera que estés, gracias Planó, me regalaste una vida". 

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  • Julia Romero Trigüis (jueves, 01. agosto 2019 19:54)

    Desgarrador. ¡¡Toda una epopeya!!

  • Flor Alvarez Villegas (jueves, 01. agosto 2019 22:02)

    Que bien escrito esta, con unas pocas palabras te traslada a una realidad tan truculenta y desgarradora. ¿esta nbasada en hechos reales?

  • Ana Noelia Gomez Acevedo (sábado, 03. agosto 2019 10:01)

    llevo 2 dias llorando y aun no puedo parar ¡¡que tragedia!!

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Tras el éxito de "El espejo egipcio", la escritora sevillana rinde homenaje a las mujeres intrépidas de distintas épocas en una novela candidata al Premio Amazon 2019.

P i l a r      G o n z á l e z publica    su    segunda  n   o   v   e   l   a,        La 

c o n s t e l a c i ó n  del olvido

«Volveré,           volveré. 
Lo impediré, lo impediré», son las últimas palabras de Andrea de Luna en el lecho de muerte. Un sueño premonitorio le advierte de que su biznieta Andreíta desvelará el secreto familiar guardado con tanto celo durante más de un siglo. ¿Cumplirá Andrea su promesa? ¿Evitará que el misterio salga a la luz?

Éste es el inquietante arranque de La constelación del olvido, segunda novela de la escritora sevillana Pilar González. Tras su primer bestseller El espejo egipcio, que lleva meses en el Top 100 de novelas de Fantasía Histórica de Amazon, esta narradora y terapeuta presenta una epopeya familiar que se remonta a tres generaciones.

Centrada en un secreto familiar y en tres protagonistas femeninas (Andrea, su madre Guillermina y la abuela, Mamá Justina), La constelación del olvido aborda temas atemporales como el amor, el desamor, la lealtad, los miedos, la valentía, la soledad o el olvido, junto a otros más contemporáneos como el racismo, la tauromaquia o el papel evangelizador de la iglesia. Además de ser un viaje en el tiempo, la novela también recorre diversos escenarios: desde la belleza de Sevilla al exotismo de Tanzania o el encanto mediterráneo de Porto Venere. Costumbrismo, realismo mágico, misterios y revelaciones conviven en sus páginas. Una novela acerca del destino que nos forjamos, sorprendente y conmovedora, que no deja indiferente.

«Esta novela narra la historia de una saga de mujeres intrépidas, marcadas por los designios de sus respectivas épocas, que tienen la fortaleza de lidiar con obstáculos como el machismo, la intransigencia social, la guerra, la miseria o la enfermedad. Pero también es un tributo a las mujeres que transmitieron su legado a las siguientes generaciones para que, por fin, nuestra generación pudiera ser capaz de desarrollar todo su potencial vital», explica Pilar González respecto a su nueva obra.

En La constelación del olvido, todo el peso del relato recae en las mujeres y, aunque los hombres tienen un papel relevante en sus vidas, se convierten más bien en escollos que ellas deben sortear para salir adelante.

A lo largo del relato, la autora alterna la tercera persona y el monólogo de Andrea para reconstruir las diferentes historias y trazar ricos perfiles de los personajes femeninos, además de retratar con acierto las costumbres sociales y anécdotas de la España conservadora y hostil a las mujeres de cada época.

La nueva novela de Pilar González ha entrado con fuerza en la lista de novedades editoriales, recibiendo excelentes críticas en blogs literarios. La constelación del olvido también es candidata al Premio Literario Amazon 2019.

 

Enlaces de compra:

Digital: https://mybook.to/Constelacionolvido 
Papel: https://mybook.to/Constelacionpapel


Acerca de la autora

Pilar González es escritora, terapeuta y trabajadora social. Vive en Sevilla. Ha publicado seis libros: los manuales de autoayuda El despertar de Abelia, Fluir con la vida (bestseller en Amazon durante más de dos años) y Cómo superar tu timidez; la guía Publica tu libro con éxito; y las novelas El espejo egipcio, que ha alcanzado el Top 100 de los más vendidos en Amazon en su categoría y la que hoy es noticia.

Web: https://pilargonzalezescritora.com 

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  • Lorena Tovani Gomis (jueves, 25. julio 2019 17:07)

    Tiene una pinta estupenda. A mi personalmente me gusta mucho las historias de las mujeres de mi familaia. No puedo esperar mas. Estoy deseando hacerme con un ejemplar ;=)

  • Sandy Haynes Silva (jueves, 25. julio 2019 19:31)

    Yo quiero expresar mi placer a el hecho que que una terapeuta opina . Por encima de todo un punto de vista mujer. Y cuando verdad una historia real emotiva. Yo pienso que si necesito ahora . Conectando mi misma con el mas profundo , mi familia.

  • Reme Gonzalez Paves (lunes, 29. julio 2019 14:21)

    Imprescindible para este veranito ;)

  • Milena De palma (lunes, 29. julio 2019 21:43)

    Mi palce i miesteri! Molto interessante!

  • Manuel J. Pedreguer (miércoles, 31. julio 2019 00:01)

    Lealtad, demasiadas pocas letras para algo que dice mucho de alguien. Lo decidi. La voy a leer. Quiero saber el punto de vista de una mujer inteligente y ademas sicologa.

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info@inter-linguaweb.es                                                   Telf. 902 070 282                    

https://inter-lingua.es/                                https://twitter.com/InterLinguaWeb/    

RAFAEL PEÑALVER ANDRÉS  

penalverandresrafael@gmail.com

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  • Soraya Soler Figueroa (sábado, 20. julio 2019 22:35)

    Uau!!! Espectacular!!

  • Marina Pérez Galindo (sábado, 20. julio 2019 22:52)

    ¡Qué pena! La obra del final se ve bastante pequeña y no se aprecian los detalles. ¿Parece una sirena, verdad? Joo... ;)

  • Alan López Torrent (sábado, 20. julio 2019 22:55)

    Tiene piernas y no es una cola. Es un mallot azul.

  • Vane Sanjosé (sábado, 20. julio 2019 22:58)

    Simula a una sirena moderna. Son escamas. Jijiiii

  • Patricia Figueroa Gonzalez (sábado, 20. julio 2019 23:10)

    Parece un colach

  • Sonia R. Tomás (sábado, 20. julio 2019 23:12)

    Es un collage

  • Moni Iglesias Paez (sábado, 20. julio 2019 23:15)

    Cuántos cuadros hay??

  • Vane Sanjosé (sábado, 20. julio 2019 23:26)

    Son 3 más el de la chica de las escamas.

  • Ricardo Martín Castelló (sábado, 20. julio 2019 23:34)

    El 3 recuerda a los grabados de Goya

  • Antonio Mon zón Cuenca (sábado, 20. julio 2019 23:37)

    Tauromaquia en el impresionismo :)

  • Alfonso LLopis Portillo (domingo, 21. julio 2019 00:42)

    Yo veo en la 1 otoño, en la 2 la primavera, en la 3 el vernao

  • Manuel J. Pedreguer (domingo, 21. julio 2019 20:11)

    Coincido totalmente con Alfonso.

  • Zahira Sabagh (miércoles, 24. julio 2019 19:44)

    Eselente trabojo

  • Sally Walsh (miércoles, 31. julio 2019 19:38)

    I love the paintings. Where's the purchasing link? Thks

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